Cierro los ojos y recuerdo que tuve un sueño... venías y te metías en mi cama y me besabas como sólo tu lo haces y yo te besaba como a nadie más he besado... pasaban las horas y yo ardía en el calor de tus brazos, en el sueño incluso me decías que nunca me dejaste de querer y me besabas tiernamente, fue lindo tenerte en mi cama, sentirte dentro de mí, sólo tus manos pueden estremecer mi piel de tal manera que puedo tocar el cielo. Pero abrí los ojos y me di cuenta que no fue un sueño, mi cama aún tiene tu aroma y en mi piel aún puedo percibir la sensación de tus caricias... Es como estar en el limbo, el limbo entre el cielo y el infierno, porque después de hacerme el amor, despues del fuego entre tus dedos y luego viene tu maquiavélica manera de evaporarte y así me llevas a los infiernos.
¿Como puedes ser tan perro? Llevarme al cielo para después dejarme caer en el infierno de tu indiferencia...
En este cuento la princesa besa a un perro, esperando que se convierta en un hombre de verdad.