viernes, 15 de enero de 2016

DÉJÁ VU
Parecía un déjávu, aquella escena era la misma de hace 30 años… 
Salí corriendo a buscarlo, cómo aquella niña de 12 años asustada con el desamor, buscando con desesperación a su cómplice de aventuras para volver a contar que tenía roto el corazón,  lo busque donde lo dejé la última vez, hace algunos años… Por el momento no lo encontré pero sabía que por ahí andaba… y la vida, quizás el destino  ó mas bien el whatssapp los volvió a acercar... y ahí estábamos, años después  igual que al principio, solos, nostálgicos, soñadores, pero ahora había  rastros de haber vivido algún tipo de huracán, o terremoto con unos corazones en ruinas, con algunas cicatrices, de hecho una en especial aun en carne viva según lo percibí en el… Pero son esos encuentros o reencuentros sorpresivos que nos hacen reflexionar… La niña de 12 años, parecía haber sobrevivido a unos cuantos huracanes y terremotos, de aquella niña no quedaba mucho, acaso quedaba el nombre, porque no se parecía mucho, según parece ahora su aroma es diferente, su pelo ahora es muy largo, y en su cuerpo hay un código binario con un grado de dificultad para no ser descubierto, es que pareciera que las caricias de algunos amores sellaron con alguna contraseña los poros de su piel. Y ahí estábamos en el mismo lugar aprendiendo a armar el rompecabezas de nuestros corazones. Estos reencuentros, éste DéjáVu, solo han sido un gran remanso a mí tétrica soledad para ésta mariposa, que con unas alas disfrazadas ha tenido que volar por muchos años por cielos a veces muy grises…


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